La ansiedad por lo dulce, por cualquier antojo o cravings como se denomina en inglés, puede originarse de dos maneras:

De dentro hacia afuera o bien de fuera hacia adentro.

Lo interesante y práctico de esto es que, en ambos casos, su manejo es igual, es simple y es específico.

0 manejando los antojos con PrinsoPero en éste artículo vamos a hablar de la forma en que se originan los antojos y los cambios que suceden en nuestro cuerpo, cuando la ansiedad de comer dulces, postres, pan, tortilla, pastas, etc. se presenta.

En el primer caso, cuando el origen es de dentro hacia afuera, es lo que propiamente se denomina antojo, ansiedad o craving e indica una necesidad imperiosa de algo dulce o inclusive algo aparentemente no dulce, como tortilla, pan blanco, pastas, etc. Lo importante es que siempre hay una necesidad imperiosa de algo que contenga carbohidratos.

Y esto es una necesidad interna de azúcar o glucosa, que por lo general y sin excepción indican niveles bajos o algo bajos de azúcar en la sangre y esto como lo indicamos en otros artículos relacionados, es un síntoma común en las personas con sobrepeso. Y entre más sobrepeso tenga una persona, más frecuentes y de mayor intensidad, pueden ser los antojos o cravings.

En el segundo caso, cuando el origen de las ganas de comer algo dulce o derivados de la harina, proviene de fuera hacia adentro, es cuando nuestro cuerpo en sí, no nos está pidiendo nada, no hay falta de azúcar en la sangre, no andamos buscando nada, pero aquello que enseguida nos apetece comer, se nos presentó en el camino; en un anuncio, en TV, en FB, una revista, un escaparate o más comúnmente, alguien nos lo presenta, nos lo trae o nos lo ofrece. Y así, esto nos despierta el antojo o en el último ejemplo, adquirimos un compromiso.

Bien, si nos damos cuenta, hay dos formas en que se origine la ansiedad o ganas de comer algo dulce o derivados de la harina: De dentro hacia afuera y De fuera hacia adentro.

Lo interesante es que en ambos casos; cuando se nos antoja algo o cuando se nos presenta algo que enseguida se nos antoja, en el interior de nuestro cuerpo siempre sucede lo mismo o, dicho de otra manera, nuestro cuerpo siempre reacciona igual, independientemente de que el estímulo proceda del interior o del exterior.

Esta reacción automática e involuntaria del cuerpo ante el ansia, antojo, craving o compromiso; para fines útiles y prácticos, se puede sintetizar en dos cosas que suceden cuando se nos antoja o tenemos enfrente un chocolate, un postre, un pan o una tortilla:

El cuerpo siempre reacciona secretando o produciendo jugo gástrico, cuyo componente principal es ácido clorhídrico y algo increíble es que a mayor cantidad de sobrepeso tiene una persona, mayor es la cantidad de jugo gástrico que produce ante un mismo estímulo o antojo. Esto es una reacción involuntaria, que no se siente, pero siempre se produce; es un reflejo condicionado, es la preparación del cuerpo o del estómago para recibir alimento. Y esto sucede incluso aunque uno solo piense o le hagan pensar en el postre.

Y la otra reacción automática que se presenta siempre ante un antojo, craving o compromiso de consumir algo dulce o algo de lo que no nos conviene consumir en ese momento; es que el cerebro pide glucosa, que es la única forma de carbohidrato que el cerebro usa y necesita como combustible.

Así cuando hay un antojo o craving, el cerebro de inmediato pide glucosa, esto es, surge la necesidad de glucosa por parte del cerebro y si a esto se le agrega que hay niveles bajos o algo bajos de glucosa o azúcar en la sangre, como sucede la mayor parte del tiempo en personas con sobrepeso, la necesidad se hace aún más imperiosa.

Entonces podemos decir, sin lugar a dudas, que ante el ansia, antojo o compromiso de comer algo dulce, pan, tortilla, galletas, etcétera, el estómago se prepara para recibir algo y el cerebro pide glucosa o azúcar.

Imagínese a alguien con sobrepeso y que está a dieta y se le presenta un antojo o craving; haga lo que haga, nunca será lo mejor. Veamos los caminos posibles que puede seguir esta persona:

– No consume el producto. Requiere de fuerza de voluntad y se aguanta. Aquí el jugo gástrico no se neutraliza y conlleva a hiperacidez gástrica y el cerebro se queda con ganas de glucosa, que da origen a irritabilidad en la persona y si además hay bajo nivel de azúcar en la sangre, puede haber debilidad.

– Prueba solo un poquito. No es suficiente para neutralizar el jugo gástrico secretado en mayor cantidad y queda hiperacidez en el estómago. No llega suficiente glucosa al cerebro, pero si aumenta el nivel de insulina en la sangre, que hace que el azúcar o glucosa en sangre baje y esto aumenta el ansia y como quiera puede haber irritabilidad y además se agrega sentimiento de culpa.

– Come lo que se antoja y como esto generalmente es un carbohidrato refinado, provoca despulimiento de la mucosa gástrica, propiciando irritación gástrica o gastritis, y aunque entra azúcar en la sangre, también aumenta la producción de insulina que hace que posteriormente el azúcar en la sangre baje y se repite el antojo y se forma un círculo vicioso y se prolonga más el sentimiento de culpa.

 

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